Siniestro Total (I): la agonía del fan

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Sobre el escenario, Julián Hernández farfulla ante el micro. Es el truco habitual para cuando se olvida la letra. Funciona de maravilla con lapsus de versos sueltos. La gente no se da cuenta. O no quiere. Andan a otras cosas: bailar, beber o cantar eufóricos. Hoy no cuela. La pantomima se repite en todas y cada una de las canciones excepto, ¡sorpresa!, un instrumental. Hay blancazo en estrofas enteras. La banda se contagia. Óscar Avendaño mira al «abuelo» Soto y se mete los dedos en la boca. Náusea simbólica. Es «La Noche Patética de Siniestro Total».

Lo arriba relatado ocurrió hace mucho tiempo. Una década, que se dice pronto. Siniestro Total presentaban en Barcelona «Country and western», un álbum normalito, con deje americanísimo. No estaba mal para una banda con, por entonces, 30 años de carrera. Sí, se lo tomaron en serio: un producto arregladito en sonoridades y envoltorio y hasta ideas para venderlo y no dejarlo morir. Y la gira de presentación consistía en eso, en presentarlo, íntegramente, de pé a pá. Lo de no reproducir las letras creo que no estaba pensado. Aunque, seamos justos, aquel instante de vergüenza ajena no era ni es norma en sus apariciones sobre un escenario. Una mala noche la tiene cualquiera, pero duele un poquito, como cuando evidencias que tus mayores envejecen.

Si un fan tira de memoria no creo que guarde mal recuerdo de giras como «Tierra ignota» de 2012, dedicada a rarezas y cancionero olvidado. O las presentaciones del directo «Que parezca un accidente» en 2008. O aquella semana madrileña que, en 2006, les llevó a actuar cinco noches consecutivas en la capital con el «Popular, democrático y científico» aún caliente. Creo que una banda que no se toma en serio no se preocuparía siquiera de celebrar puntualmente sus aniversarios en la ciudad que la vio nacer y Siniestro Total sí lo hace. Cada mes de diciembre en la Iguana Club de Vigo, con show parejo en el Playa Club de A Coruña, hay fiestón. Tirar de tradición para sudar a borbotones tu cumpleaños y, de paso, despedir un año más en tu carrera. Lo malo es que, de un tiempo a esta parte –hasta la pandemia, of course-, el grupo está instalado en una continuada racha de conciertos, mmmh, sí, también normalitos, me temo.

Lo que no hay es sucesión alguna de producción discográfica. Nada que permita al fan de base atisbar un largo plazo, una carrera de fondo. Su último trabajo, «El mundo da vueltas», es un plástico editado en 2016, que compila una ristra de singles digitales previos. Servidor se abstendrá de juzgar muy severamente el artefacto, pero digamos que le hubiese bastado con hacerse con la edición física -de existir- de tan sólo uno de los singles: el que conforman la powerpopera «Chico de ayer» y ese blues atómico llamado «Pequeña serenata nocturna». No se si el fallecimiento de su eterno productor Joe Hardy, a principios de 2019, y la larga enfermedad de uno de sus componentes ha influido, pero uno empieza a percibir que -sí, de nuevo pandemia mediante- la banda está entrando en un letargo al que ha precedido un ralentí demasiado prolongado en el tiempo.

El grupo vigués cumplirá este invierno 40 años de carrera sobre las tablas. La mitad de ellos en este -ya no tan- nuevo siglo. ¿Cómo resumir esta fase? Supervivencia. No la de aquellos que referencian hambre y penurias y cuatro conciertos mal contados para nostálgicos, sino una sustentada en buena prensa, un segundo plano autosuficiente y cierto saber estar al menos para las fotos, los titulares y la puntual descarga sonora de dos horas. Cuando se estrenó el siglo la cosa pintaba mucho peor: la aparición de OT propinó una estocada casi fatal para el rock and roll patrio, pero Siniestro Total sobrevive. Desde entonces han caido en nuestras manos seis discos. Un balance guay, si no fuera porque de estudio sólo son dos. Se alternan con dos recopilatorios y dos directos de los que, sin señalar ni ir a degüello, un par son fallidos y un tercero es absolutamente innecesario. Una pista: «Que parezca un accidente» mola. El resto ya tal.

¿Nos han aportado algo, al menos, las nuevas grabaciones? Singles digitales aparte -ya comentados dos párrafos arriba-, los largos son resultones, pero no trascendentes. Los firma una banda no siempre inspirada, pero sí esforzada en salirse de la zona de confort. Te guste o no, la escucha atenta, con cascos puestos, es una delicia si eres amante del detalle sonoro. No caer en la apatía te lleva a eso, a llenar el espectro auditivo de cositas que una escucha random, streaming o radiada, no te va a proporcionar. Un esfuerzo que recompensa al fan, le congracia con “su” grupo y entiende el porqué de la insistencia en otorgar los controles al guiri, a un Joe Hardy que a la hora de la mezcla prefiere el abanico que el empaste sonoro. ¿Entonces hay dónde rascar, sí o no? Ni sí, ni no. Más en «Country and western», con la demente «La paz mundial» o «Los putos amos» y su electricidad «aussie» y un cancionero más rico -y riquiño, aunque tire de fondo de armario- que el del irregular y a ratos mortecino «Popular, democrático y científico», donde defendible hasta la última sangre uno sólo encuentra «Bésame, soy gallego».

Todo lo anterior choca con un deseo creciente en el fan fatal: que le endiñen un disco bronco, un disco brusco, un disco breve en músicas y letras, que no le deje sentarse en semanas. Ufff, ¿he llegado a pensar que Siniestro Total es un grupo alimenticio? Sí. ¿He llegado a pensar en ellos como combo del rock funcionarial? También. ¿Es todo eso cierto? Ni idea, igual estaba de bajón. ¿Y qué más da? Los guiris que, recordemos, inventaron esto, normalizaron hace mucho los circuitos «oldies» y la edición a cascoporro de directos de viejas glorias en tránsito. Por aquí exigimos una integridad que, a lo mejor, no nos corresponde por nuestro lugar en la historia del rock and roll. No ayuda, eso sí, que el medio ambiente revivalista nacional esté trufado de inventos como cruceros con banda incluida o festis temáticos con más caspa que cabezas de cartel. Un panorama terrorífico.

De todas maneras, jamás pensé que llegaría al punto de desear lo que voy a decir. Y es muy posible que me arrepienta al segundo de formularlo. Y es que siento que a día de hoy el grupo de mi vida agoniza. O yo, como fan. Es muy jodido. Los rockeritos somos muy tremendistas, esto es así. Hace unos años que decidí no volver a verlos en directo porque a ratos sentía pena, aunque a mi alrededor veía que el respetable se daba por satisfecho. ¿Qué quieren que les diga? Yo estoy al punto de preferir reservar aguante para velar el cadáver, que disciplinarme en el cuidado paliativo. ¿Qué puede llevarme a rogar a Siniestro Total que abandonen? Desde 1985 en mi vida y no concibo el divorcio, sino que la muerte nos separe. Amor verdadero, pero del que ya es beso en la mejilla y camas separadas. Ni siquiera se si soy yo quien escribe esto. Igual el problema es mío por no dejarles en paz. Igual es que veo en ellos mi reflejo, atrapado en un recuerdo que se disipa. Igual quien no envejece dignamente soy yo. Que sigan. Ya ven, me arrepentí. ¿O no?

(continuará)

26 comentarios en «Siniestro Total (I): la agonía del fan»

  1. Hombre… yo la última vez que les ví creo que fué con lo de Terra Incógnita (…que ya hace tiempo) y estuvieron bien.

    Pero no gloriosos. Y ahora me he puesto a repasar detallitos que se me quedaron en la memoria y… sí, no fué un concierto TREMENDO. Aunque pensé que era un mal día, etc…

    Es que siempre habían sido muy, muy buenos.

    1. De la gira de rarezas yo guardo buen recuerdo: escuchar «Keke Rosberg», «La revista»… la entrada con «Viva la bomba!». Pero una sucesión de inocuos bolos posteriores se me hizo dolorosa. A ver, hablamos de gente de 60 años a los que exigimos una descarga que nos atomice y, al menos yo, soy incapaz de asumirlo, jajaja!

  2. Si se hubiesen separado hace 30 años serían tan de culto como Parálisis. Es una pena que con los años se hayan ido diluyendo pero más lo sería que lo hubiesen dejado, ¿no?

    1. ahí está el quid de la cuestión… dónde está la mayor pena? velatorio o cuidados paliativos? y en caso de separación previa, cómo acogería la típica reunión posterior? me pasó con 091, después de la excitación inicial después mmmeh…

  3. Yo los vi la última vez en el verano de 18 después de por lo menos ¿15? años; lo pasamos bien, pero no dejaba de ser una reunión de viejos amigos empapada en alcohol con música de nuestra adolescencia de fondo. Lo recuerdo con cariño, pero no se si me apetece volver a otro concierto, aunque por otro lado, celebro que sigan en activo.

  4. Yo nunca he tenido una relación tan estrecha con ellos. De hecho, desde aquello del blues del siglo pasado, mayormente les perdí la pista. Siempre me han resultado simpáticos y poco más. Los primeros discos muy bien, faltaría plus… Pero luego, un grupo de tantos para mí.

    Pero extrapolando su sensación de fan «hasta que la muerte los separe», en casos así, yo prefiero una muerte rápida, digna e indolora, que arrastrar la agonía forever and ever.

    1. uno a estas cosas no les suele dar importancia con el 99,99% de las bandas. se separan? pues vale. siguen p’alante? pues vale. de vez en cuando alguna lagrimita. pero cuando le llega el turno al grupo de tu vida… ay!ay!ay!

        1. coño, ya podría haber usted desarrollado esto para la fallida Semana Enemiga Secreter!!! 🙁 por supuesto que al menos una pizca de dignidad hay que guardarse, al menos para que al recordar la parte del adiós sea defendible.

        2. Hombre… de discos yo me bajo en el Sesión Vermú, y de antes el Policlínico me lo salto también. (No porque no haya canciones que salvar…pero disco, disco, no) peeeeeero… los conciertos muy bien, muy bien.

          La última vez fué el Terra Ignota y tampoco fué malo pero no tremendo. Lo achacaba a un mal día por tocar con equipo que no era el suyo y que si tal, que si cual… lo que pasa es que ahora al leer a Juan lo de esos conciertos, lo he repasado y me ha dado por pensar si estaban ya de cuesta abajo.

          Si hay buenos discos o hay buenos bolos, adelante con los faroles. Con uno me vale. Pero si no hay ni uno ni otro…

          Bah, si vienen yo creo que vuelvo. Ai güon tu bilif.

        3. una curiosidad al hilo de «sesión vermú», que trataré en la siguiente entrega anyway, es que fue elegido el mejor disco de la banda en una votación por los fans en la web ufisial… pero que seguramente no se hicieron fans de la banda a raiz de ese disco, sino que ya venían del pollaviejismo, de los 80… seguramente el voto a los discos de DRO fue tan dividido que «sesión vermú» ganó la votación. ojo, es un muy buen disco que además calla muchas bocas.

  5. Yo lo deje en El sesión vermú, y me alegro. El grupo de mi adolescencia y así está bien.Qué grandes !
    Creo que el último directo fue con el Cultura popular…a veces pasa que uno simplemente abandona, sin necesidad de darse de bruces contra nada,como una suerte de autoprotección intutitiva, y se queda a vivir en donde se está bien.

  6. Hombre, a ver. Algún concierto malo han dado entre varios miles, pero han seguido siendo una máquina de directo todo este tiempo. Alguno de los mejores que les ví fueron, por ejemplo, los últimos de Ángel en la Iguana, no mucho antes de que enfermara, hace cuatro años o así (yo que sé del tiempo, ya…).

    1. Precisamente el vídeo que he colgado es de una de esas Noches de la Iguana, y me flipa como suena (y tocan) ese «Luna sobre Marín», esto es así. Y me recuerda mucho, por calor, proximidad y descarga a lo que viví tb en una sala pequeña como el Gruta 77 de Madrid, allá por 2006. Donde me producen, digamos, «lejanía» que no tanto desazón (de ésto último trata esta parte del artículo, sin tener claro si el origen de la desazón soy yo o ellos… porque no lo tengo claro!), es cuando los he visto en escenarios grandes (típicos de fiestas estivales) o pabellones. ST son profesionales, tanto como para aguantar arriba de un escenario hasta 40 años de carrera… que aún les queden inquietudes que registrar en estudio es lo que me preocupa… que esto se convierta en la gira eterna, saludable en mayor o menor medida, pero nada más. Gracias por comentar!

  7. bueno, del póliclinico que solo rescatas el/ bésame, soy gallego/, yo rescataría muy mucho el cerrados por cansancio, ( la parte instrumental me parece buenísima) y el monstruos. A mi me parecen buenísimas!

    1. agree totalmente en ésto: «la parte instrumental me parece buenísima». mi problema con esa canción, un manual del buen hacer r&b de ST, es la letra, la búsqueda en bucle del juego de palabras que, en este temita, ni funciona ni hace gracia, y del que julián abusaba mucho en los últimos discos. respecto a «monstruos», sí es potente, y «precisamente así», yo las conocía de antes, de la gira «o gran show medicina» de 2004… y claro, me parecían sospechosas de repesca en estudio… pero bueno, «facundo busca lío» de «country & western» tiene más años aún y está cojonuda… no se, las escucho con ese prejuicio bobo. de ese disco en su momento me gustó mucho «eterna relación», por su estribillo y por la saturación de distorsiones varias, pero la aburrí pronto. de todas maneras, como digo en el artículo, toda producción de joe hardy es una delicia para estar atento al detalle sonoro, te guste o no el tema que escuches. un saludo y gracias por el comentario!

        1. hola antón xosé! que se editasen en 2005 no quiere decir que no existiesen de antes. por ejemplo: «facundo busca lío» está incluido en «country & western» y originalmente aparece ya en maqueta en enero de 1996. respecto a «monstruos» y «precisamente así», yo las escuché en la retransmisión que de «o gran show medicina» hizo la tvg (creo que fue la tvg) y asimismo, en la web oficial de siniestro puedes comprobar que, al menos, «monstruos» fue estrenado en radio 3 en abril de 2004. un saludo y gracias por comentar!

  8. uff, dije » policlínico»…, obvio me refería al popular….En cualquier caso, el disco más flojo con diferencia para mí.
    Es una pena que dejaran de sacar temas hace mucho tiempo ya, y que desaparecieran por completo.
    Al menos sus últimas canciones me dejaron un buen regusto….blackjack, Luis Tosar, Pequeña serenata, chico de ayer..
    pensé que estaban en buen momento, pero ya nada se supo de ellos. Una lástima para nosotros.!

    1. de ese ramillete de singles para mí sólo es rescatable el de «chico de ayer/serenata», el resto no me parece que den el nivel… y lo de regrabar «paseando sobre el agua» pues, en fin… de todas maneras yo no pierdo la esperanza, a veces, porque otras veces creo que poco habrá que rascar… jajaja! bipolaridad siniestra! un saludo y gracias por comentar rodrigo!

      1. Hombre… el rollo aquel de «El Sarghento Pimienta ha muerto» y que no sacarían más discos sino canciones… pues supongo que Julián le vería su gracia y su sentido en su momento pero… ya ha pasado tiempo y se podría re-evaluar…digo yo.

        1. generacionalmente seguimos con el chip del álbum como unidad de medida musical. tanto es así que esa ristra de singles digitales ha acabado en un formato físico largo (bueno, no tanto, 10″, formato que no me gusta nada, ni chicha ni limoná, ni ep ni elepé, jajaja!) para que los pollaviejas lo metan en su estantería. igual hubiera estado curioso un (pseudo) club del single, así podría tener en casa el singuelo que me chifla y no el resto. pero si esto va de costes asociados e inviabilidades me temo que es un suicidio comercial. otra cosa es además la actividad de la banda como ente activo: poco a poco todo el mundo despierta y se vuelve a lanzar a la carretera, pero de ST no se sabe nada.

  9. la verdad es que no soy muy de siniestro. lo que he oído me gusta (creo que del ante todo mucha calma en adelante no he escuchado nada suyo) pero nuca me ha dado por investigar más allá, aunque sí es cierto que la primera vez que me junté con cuatro chalados para «hacer una banda» intentamos tocar bailaré sobre tu tumba) pero lo que quiero decir es que has descrito muy bien el sentimiento del fan hacia su grupo favorito, sea esta el que sea, y el paso del tiempo. soy yo o son ellos? o somos los dos? está bien que sigan o deberían de dejarlo? es imposible contestar a esas preguntas, pero no por eso hay que dejar de plantearlas o dejar de darles vuelta.

    a ver esa segunda parte!

    1. precisamente en la segunda parte bajo un poco al ruedo intentando «intrahistoriear» el qué nos ha llevado hasta aquí. permanezcan atentos a la SecreterSeñal!

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