Frases que hacen que me hierva la sangre. (II)

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La mayoría de frases califican a quién las pronuncia, sobre todo las máximas lapidarias. Estas no. Estas le marcan a fuego en la frente con la frase «HIJO DE PUTA» en letras mayúsculas.

No deja de ser una opinión, pero es la mía, y la defenderé hasta la última gota de tu sangre.

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Cohen y el cantón Ticino

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Los de mi generación, por lo menos unos cuantos, hemos tenido la suerte de conocer a Cohen sin poner un pie fuera de casa. En mi caso, el disco fue Live Songs, que mis padres solían poner justo antes -o justo después- del grandes éxitos de Donovan. Ése en el que, en la portada, el de Glasgow sale sin camiseta y con un prognatismo de aquí a Lima. Que me aspen si no es una de las fotos menos favorecedoras de la historia de la música.

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Y los Ramones me salvaron la vida (otra vez)

Ramones

Mediada la lectura de «Enterrado por placer», novela de Edmund Crispin (de nombre real Bruce Montgomery) publicada en 1949, uno se topa con la siguiente reflexión: «Como casi todo el mundo, Diana se engañaba pensando que el sufrimiento mental es siempre más insoportable que el físico, aunque habría que ver si los que mantienen esa opinión preferirían pasarse un mes con reumatismo agudo o con una crisis de ansiedad grave (…)». Recuerdo que esa afirmación gratuita por parte del autor me hizo pensar al instante: «Edmund, no tienes ni puta idea. Yo escojo reumatismo».

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Los Shins vistos por gente que llora y come Cheetos ante su ordenador

The Shins

Podría hablaros de los Shins, pero no quiero. Quiero que sea diferente. Podría hablar de James Mercer, un tipo que teje músicas con hilo de oro pop y le canta a tu corazón, lo quieras o no. Pero paso. Me da pereza explayarme más, abrir mi caja metafórica bestial para salpimentar un panegírico. Voy a darle voz y altavoz a la gente real. A esos que abundan y opinan en la nueva realidad: los comentarios de Youtube. He cribado la discografía de la banda -excepto «Worms of heart», obvio- y he puesto en la palestra dos canciones bien chingonas por disco. Allá vamos, cojan kleenex:

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